Las políticas públicas de salud están secuestradas por el concreto, la indiferencia burocrática y el puritanismo. Un claro ejemplo es la situación que enfrentan los panameños y panameñas portadores del virus de inmunodeficiencia humana (VIH). Al igual que con los embarazos en adolescentes y el abuso sexual de menores de edad, la discriminación, la estigmatización y el silencio son equivalentes a la complicidad en las muertes y padecimientos de miles de ciudadanos cuyos derechos han sido infringidos por un sistema carente de compromiso con la vida. Con más de 13 mil 709 casos fatales registrados desde 1984 hasta la fecha, un estimado de 20 mil portadores que ignoran su condición, no es un asunto que se puede ocultar bajo la alfombra de la homofobia y el desdén de las instituciones sanitarias y educativas del país. Las crisis de la salud generalmente son el resultado de la negligencia de quienes dirigen las instituciones, prefiriendo enfrentar las peores enfermedades y males sociales con la ignorancia y las prácticas burocráticas de siempre. Los gobiernos existen para resolver problemas y no para evadirlos.
hoyporhoy
24 may 2015 - 05:15 AM