La difícil tarea de un abogado litigante, particularmente en materia penal, merece especial atención. Como auxiliares de la justicia son el medio por el cual las personas, incluso, aquellos seres más despreciables por la naturaleza de sus crímenes, ejercen su derecho a un debido proceso y a tener una defensa fundamentada. Con la proliferación de investigaciones y casos judiciales, ciertos letrados criollos han adoptado la práctica de jugar con la opinión pública, por medio de declaraciones de mala fe, con la pretensión de sembrar la duda y socavar la legitimidad del sistema político. Atrás han quedado los días en que los verdaderos defensores argumentaban la inocencia de sus clientes, o por lo menos buscaban exonerarlos de responsabilidad alguna. Ahora, con su comportamiento circense estos togados buscan enlodar a todo el mundo, de forma tal que la conclusión lógica sea: “mi cliente es culpable, pero los otros también”. Patético discurso usado por los que no tienen la razón y procuran ocultar la verdad.
hoyporhoy
28 may 2015 - 06:21 AM