Con la creación del Grupo de Contadora y del Grupo de Río, en la década de 1980 -para promover la paz en Centroamérica, tras años de conflictos armados- los gobiernos democráticos de la región, en un acto de solidaridad se unieron en busca de una solución, mediante el diálogo, a la profunda crisis de gobernabilidad que existía por esos días. Treinta años después, es Venezuela, miembro activo de los históricos grupos, la que está en un callejón sin salida. La situación del gobierno de Maduro es complicada y genera una respuesta autocrática y dictatorial. Sin una fecha cierta para las elecciones parlamentarias, y un poder judicial sometido, no hay indicios de una salida pronta y ordenada. El pueblo venezolano merece solidaridad efectiva sin intervencionismos ni silencios cómplices. El camino recorrido por los exmandatarios latinoamericanos marca la ruta para los gobernantes actuales. Será la historia la que reclame la cobardía de los líderes del presente, si la apatía continua. Ya no queda tiempo para aguas tibias.
hoyporhoy
02 jun 2015 - 08:51 AM