Los habitantes de esta nación nos comportamos con los ecosistemas como si contáramos con otro planeta a donde mudarnos, cuando acabemos con el que tenemos. Las playas de Pacora, en el área protegida de la bahía de Panamá, son devastadas a diestra y siniestra por areneros que, en forma ilegal, extraen material para sus negocios sin que las autoridades logren poner orden en este sitio. Aunque los gobiernos han sido poco enérgicos hacia esta zona, también es cierto que la destrucción de manglares y playas tiene como principal protagonista a la propia comunidad. No hay forma de tener un policía para cada panameño, por lo que el compromiso ciudadano y la conciencia ambiental son las únicas herramientas que pueden parar esta depredación de forma definitiva. La bahía de Panamá y sus manglares son nuestra protección contra los desastres naturales. Se necesita un plan de manejo y la acción coordinada de las instituciones, con la sociedad, para cuidar los recursos y crear oportunidades de desarrollo que no requieran acabar con el patrimonio de todos.
hoyporhoy
08 jun 2015 - 06:41 AM