La decisión del Gobierno nacional de rescindir el contrato de los radares de Finmeccanica es el resultado inevitable de un proyecto mal concebido y peor ejecutado. ¿Acaso los responsables de ambas partes, Gobierno y empresa, desconocían las capacidades reales del sistema de radares? ¿Fue tanto el apuro de hacer el trato que ningún funcionario se preocupó en visitar alguna instalación similar y ver lo que en realidad se podía hacer con esta tecnología? Ahora, el país tiene tres claros problemas. Por una parte, seguimos sin poder custodiar y monitorear nuestros litorales de forma efectiva; además, tendremos que iniciar una compleja negociación, o quizás un litigio o arbitraje internacional, para recuperar los fondos públicos. Finalmente, los responsables no solo en Italia, sino también en Panamá, deben responder por lo que presuntamente es un acto de corrupción internacional. Aparentemente, nuevos casos similares vendrán. En el gobierno de entonces calificaron este asunto como una telenovela; se equivocaron con el género, es un reality.
hoyporhoy
13 jun 2015 - 06:10 AM