La función de notario es una de las actividades más nobles del servicio público por su alcance y por el contenido de sus labores. El dar fe de la veracidad de un acto o constituirse en garante de la integridad de los acuerdos y declaraciones unilaterales de los particulares, es en su conjunto una contribución fundamental para la buena marcha del Estado de derecho y la economía nacional. Cada vez que se conoce un escándalo que vincula a notarios, se deslegitima a estos despachos y se pone bajo la lupa a toda la actividad registral. Sin su participación, mucha de la pequeña y de la gran corrupción que sucede en Panamá, sería imposible. Los malos notarios han hecho mucho daño a la democracia, con fechas amañadas, testamentos irregulares, y hasta con la restricción del acceso a las importantes declaraciones juradas de bienes. Sus acciones nos han afectado a todos. Las notarías no deben ser las cajas menudas de los partidos políticos, de ministros o diputados, ni el fondo de reserva para las campañas electorales. Es tiempo que la clase política entienda, que los notarios existen para hacer el bien y servir a la Nación.
hoyporhoy
14 jun 2015 - 05:17 AM