El Tío habló alto y claro. “El Presidente me dijo que tenía la plata para eso [riego de Tonosí] y para más, porque lo que le sobraba era la plata”... Así era como se hacían los negocios, sin importar legalidad ni las instituciones. Así fue que se le otorgó a una empresa extranjera un proyecto complejo, y se le hizo un adelanto sustancioso, a pesar de no contar con las tierras para las obras, carecer de un estudio de impacto ambiental aceptado o tan siquiera el respaldo de la comunidad. El Tío y sus socios se portaron con el Estado como grandes ganaderos en la subasta semanal, en la que escogían sus mejores reses para la yerra. Con ese fierro candente nos marcaron a todos los ciudadanos como parte de su finca. No es posible seguir ciegos y mudos ante la desfachatez y la forma tan descarada en que fuimos saqueados. La buena gente del campo, la que se levanta mucho antes del amanecer, y que no conoce de lujos y francachelas, sabe que lo que no se gana con el trabajo propio no es honesto; y entiende que aquellos que viven del ganado ajeno son unos cuatreros. Como uno de estos, nos gobernó y atracó el Señor Diputado. Esta es la gran verdad que no pueden ocultar.
hoyporhoy
19 jun 2015 - 07:24 AM