El Presidente de la República cumple hoy su primer año de gobierno. Se ha perfilado un estilo de mandato reflexivo y pausado. En el tema de la justicia, es en el que se aprecia la mayor diferencia, no solo con la administración anterior, sino con casi todos los gobiernos previos. Esa buena noticia no ha sido acompañada ni de la reforma de las leyes de contratación pública ni de la eliminación de instituciones nefastas como el Programa de Ayuda Nacional. Asimismo, la baja ejecución presupuestaria, el alto endeudamiento heredado y el entorno internacional poco favorable han disminuido la velocidad del crecimiento económico del país. Todo esto sumado al proyecto social que busca dejar su huella con un mejor transporte público, control de precios, sanidad básica, y techos de esperanza, no termina de impactar a la ciudadanía. El balance final de este año, indica tal vez que el avance más importante ha sido el rescate de la tan avasallada institucionalidad. Sin embargo, la adjudicación de dos de los megaproyectos del Estado a Odebrecht, reviven la preocupación de una población que había apostado a que la corrupción ya no encontraría espacio ni oportunidad. Ahora, garantizarlo es la tarea principal para el resto del mandato presidencial.
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01 jul 2015 - 07:45 AM