La elección de la nueva junta directiva de la Asamblea Nacional puso al descubierto lo mejor y lo peor que caracteriza a nuestra clase política. La alianza legislativa resultante quedó conformada por el oficialista partido Panameñista y por facciones disidentes del Partido Revolucionario Democrático (PRD), y de Cambio Democrático (CD). La fractura de los colectivos políticos demuestra una evidente crisis de sus liderazgos, y a la vez, le dejó una enorme cicatriz a la dirección del PRD y del CD. La variopinta junta directiva del poder legislativo inicia sus funciones con una gran deuda a los ciudadanos: concluir el saneamiento y la reforma de la Asamblea y fortalecer la institucionalidad de la Nación. Los diputados y las diferentes fuerzas políticas tienen suficiente tiempo para evitar que se repita este espectáculo el próximo año. Los procesos democráticos deberían ser siempre transparentes y ejemplares. Lo de ayer nos recuerda el largo camino que queda por recorrer, para que alcancemos por fin la victoria, de manera que este poder del Estado, represente lo mejor que somos y no lo peor que podemos llegar a ser.
hoyporhoy
02 jul 2015 - 07:41 AM