hoyporhoy

A media noche del 19 de agosto, el presidente venezolano Nicolás Maduro cerró de manera parcial la frontera entre su país y Colombia, supuestamente, en respuesta al ataque que sufrieron sus fuerzas de seguridad de presuntos contrabandistas colombianos. Esta acción ha visibilizado la dura realidad de los colombianos migrantes en Venezuela. Unos 8 mil, entre deportados y desplazados por las amenazas, cruzaron la frontera en busca de amparo en su país de origen. La forma en que se realizó, usando la fuerza, sin debido proceso ni protección judicial y quitándoles sus documentos de identidad personal para luego destruirlos, es una mancha a la legitimidad de cualquier reclamo del Gobierno bolivariano. Más parece una evidente actuación oportunista, que al calor de un incidente que denota la inseguridad existente en la mayoría de las fronteras en América Latina, ha sido convertido por el régimen de Maduro en una distracción de los terribles problemas internos que enfrenta su nación. Culpar a los extranjeros de los problemas internos que vive Venezuela, es una táctica utilizada por el fascismo, que debe recurrir al miedo y a la manipulación, porque ha perdido la fuerza de la razón.

Última Hora

  • 05:01 PASE-U: Ifarhu explica cómo funcionará el nuevo sistema de pago con tarjeta Leer más
  • 05:01 El peligro de Narciso Leer más
  • 05:01 Escuelas que cuidan: de la prevención a la acción por una cultura de paz Leer más
  • 05:00 La actualización de la Lista Roja eleva a más de 49,500 las especies amenazadas Leer más
  • 05:00 ¿Será que esperamos a que amanezca para ver qué nos trae el futuro? Leer más
  • 05:00 ¿Quién gobierna Barrio Norte? El limbo legal que dejó la detención de su representante de corregimiento Leer más
  • 05:00 Iván Herrera: He trabajado duro para llegar al Juego de las Estrellas Leer más
  • 05:00 Panamá y navieros japoneses abordan una mayor cooperación marítima y logística Leer más
  • 05:00 Diputados chocan por propuesta de descontar salario a quienes falten al pleno Leer más
  • 05:00 Pateando la mesa: Bellingham quiere el Mundial y su Balón de Oro Leer más