Ayer Colombia intentó sin éxito que la Organización de Estados Americanos (OEA) convocara una reunión de cancilleres para discutir la grave crisis humanitaria que tiene lugar en la frontera de ese país con Venezuela. Necesitaba 18 votos de los 34 países que componen la OEA. Obtuvo 17. Le faltó uno, el nuestro. Según la canciller colombiana, nuestra canciller entendía la gravedad de la situación y se había comprometido a apoyar la reunión, pero a última hora, al parecer luego de una conversación con Nicolás Maduro, Panamá sorpresivamente decidió abstenerse. Si Panamá hubiese apoyado a Colombia la OEA hubiera tenido la oportunidad de discutir, de manera serena y razonada, la situación actual. Según la Cancillería de Panamá, se abstuvieron para fomentar el “diálogo” entre las dos naciones. ¿Qué tipo de diálogo? Uno de sordos en el cual el Presidente de Venezuela insulta a los líderes colombianos y se burla de sus pobladores mientras baila cumbia en cadena nacional. Un diálogo que ya se realizó en Cartagena entre las cancilleres de Colombia y Venezuela y cuyos compromisos fueron incumplidos por este país. La actuación de Panamá es lamentable. Traicionamos la defensa de los derechos fundamentales y dejamos solos a miles de personas. Ese voto nos duele. Como nos duele cada maltratado al amparo que la impunidad de ese voto le dio a Venezuela. Este no es el comportamiento de un país que dice defender los derechos humanos en foros internacionales. Así no es, señor Presidente.
hoyporhoy
01 sep 2015 - 07:46 AM