El secretario general de la Organización de Estados Americanos, Luis Almagro, se ha visto obligado a superar con su diplomacia personal la situación provocada por la abstención de Panamá, que impidió la realización de una asamblea extraordinaria de cancilleres para tratar el diferendo fronterizo colombo-venezolano. Esto tiene como consecuencia que nuestra región dependa ahora del liderazgo individual de Argentina y Brasil, países amigos de Venezuela, y no de los foros multilaterales existentes. Para las miles de víctimas de esta crisis, el panorama sería muy distinto si nuestro país hubiese votado en forma consecuente con los principios universales de los derechos humanos. Entendiendo que estos no son negociables. Ni las mesas de diálogo ni las mediaciones internacionales pueden funcionar dentro de un entorno prejuiciado por intereses distintos a la solución pacífica de los conflictos y al bien común. Es momento de aprender que para ser mediador las partes afectadas deben solicitarlo. Los conflictos de intereses tarde o temprano pasan la factura.
hoyporhoy
06 sep 2015 - 05:22 AM