La contratación “llave en mano” se originó en el mundo anglosajón, con un ámbito aplicable esencialmente a las obras de construcción más sofisticadas y complejas. En Panamá, este género de obras civiles fue ampliamente utilizado para favorecer el clientelismo y, presuntamente, para lucrar con jugosas adendas y otros subterfugios. El resultado es que, por ejemplo, el Ministerio de Obras Públicas (MOP) tiene más de 2 mil 500 millones de dólares en obligaciones que debe cubrir hasta 2019. Esto implica que más de la mitad del presupuesto que tendrá el MOP en 2016 será para pagar los excesos del gobierno anterior. Los baches, la reparación de aceras, los caminos de penetración y múltiples obras comunitarias deberán esperar a una mejor realidad fiscal del Estado para ser atendidas. Esta situación se replica en el resto del Gobierno. A pesar de esto, los actuales servidores públicos insisten en usar los “llave en mano” para sus iniciativas. Seguimos sin aprender que en la economía real no hay tal cosa como un almuerzo gratis, y que eludir la responsabilidad financiera hoy, para que mañana otros la asuman, es un doble robo: al presente y al porvenir.
hoyporhoy
11 sep 2015 - 06:53 AM