La última vez que el área metropolitana enfrentó un desastre natural de proporciones significativas fue el 7 de septiembre de 1882, cuando un terremoto de más de 7 grados azotó la zona. Desde entonces, la cultura política del país evolucionó sin mayores sobresaltos, salvo eventos focalizados, como incendios, inundaciones y deslaves, que, en su mayoría, pudieron ser atendidos de forma reactiva con lo que estaba disponible para las autoridades. Un informe elaborado por la organización Displacement Solutions llama la atención sobre la falta de preparación que tiene el Estado panameño en materia de capacidad de respuesta para atender a damnificados por desastres naturales. Se destaca que el cambio climático amenaza con intensidad a las costas de Guna Yala, Colón, Azuero y Juan Díaz. Frente a ello, el país debe repensar sus políticas de vivienda y de infraestructura pública, y a la vez cada ciudadano debe transformarse en un agente de cambio cultural que conozca cómo responder a una catástrofe, y lo más importante, evitar las amenazas más serias. Siempre es mejor prevenir que lamentar. El cambio climático nos recuerda esta lección.
hoyporhoy
19 sep 2015 - 05:52 AM