Los partidos políticos siguen mirándose a sí mismos como divinidades, que están por encima de la sociedad y sus individuos, olvidando que su razón de ser es el servicio público, y que deben rendir cuentas de sus actos. Ignoran, deliberadamente, el clamor de transparencia y el deber de explicar lo que hacen. Su actitud de poco importa con el pueblo es evidente una y otra vez en las discusiones en torno a las reformas al Código Electoral. A la propuesta de la sociedad civil de que se eliminen las donaciones privadas a todos los colectivos políticos, el rechazo ha sido y sigue siendo unánime. También están unidos en su negativa de revelar la identidad de sus donantes. ¿Por qué lo hacen? La opinión pública no es cosa que les importe mucho, pero el gusto por la opacidad los une en un solo “partido”, en una sola “ideología”. Puede que en otras cosas no coincidan, pero en la rendición de cuentas, no importa el color del partido, son todos lo mismo.
hoyporhoy
04 oct 2015 - 05:02 AM