Con poca gloria y mucha pena se conmemoró el Día del Estudiante. Mientras un colegio de la ciudad capital clausuraba repentinamente el año escolar, porque su estructura decrépita amenazaba con colapsar sobre los alumnos y docentes, el Presidente de la República anunciaba que se invertirían 38 millones de dólares en el mejoramiento de escuelas en Chiriquí. Además, los gremios magisteriales expresaron su rechazo a la iniciativa de la jornada extendida, una propuesta reconocida internacionalmente, que mejora el rendimiento académico. Aunque el año fiscal está muy próximo a concluir, el Ministerio de Educación sigue con una muy baja ejecución presupuestaria. Los padres y madres de familia, que deben lidiar con la carga de frustraciones que genera el sistema público de educación, son los verdaderos héroes de una tragedia panameña, cuyos mártires son los estudiantes. A los jóvenes de la patria debemos ofrecerles nuestras disculpas por el horrible crimen que constituye la educación pública del país. Nos queda la esperanza de una revolución educativa de ciudadanos comprometidos y con amor al conocimiento.
hoyporhoy
28 oct 2015 - 07:22 AM