Bajo una cortina de misterio terminó el período de postulaciones para los aspirantes a magistrados de la Corte Suprema de Justicia. Nunca sabremos sus nombres ni podremos estudiar sus hojas de vida ni ejecutorias profesionales. Le corresponderá a cuatro altos miembros del poder ejecutivo elaborar la lista corta, sobre la que emitirá concepto la sociedad civil y la opinión pública. En contraste, en Colombia se conocieron a todos los postulantes y sus hojas de vida eran de acceso público. El Presidente escogió una terna de los tres mejores candidatos, que remitió al Senado para la selección final. En Estados Unidos, el Presidente nomina a su candidato, quien debe ser examinado por semanas en las que se estudia su jurisprudencia, sus opiniones y su integridad profesional y personal. En ambos casos, el principio constitucional de designación de los magistrados es similar al panameño. Algo más de transparencia y de examen crítico de todos los aspirantes, sus ejecutorias y su filosofía, nos habrían enriquecido a todos, sirviendo como la mejor lección de educación cívica, y demostrando el respeto que se merecen los ciudadanos.
hoyporhoy
30 oct 2015 - 05:52 AM