El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, desea ser escuchado por el máximo organismo de derechos humanos de la Organización de las Naciones Unidas. Esto representa el esfuerzo más reciente que el régimen bolivariano realiza para lavar su malograda imagen. Después de tanto despotricar contra el Sistema Interamericano de los Derechos Humanos y de arremeter contra los medios de comunicación y la sociedad civil venezolana y extranjera por denuncias sobre la situación de su país, parece que Maduro se ha percatado que se está quedando solo. Se hace evidente que lo que se le viene encima a su país no puede ser disimulado, ni con la complicidad de sus vecinos ni con la cada vez más pobre diplomacia de la petrochequera. Los países serios entienden que no se puede permitir que se juegue con las instituciones internacionales de derechos humanos. Eso vale para un aspirante a dictador que se compara con Leopoldo López, como para el régimen que encarceló injustamente al político opositor. Panamá debe ser vertical en la defensa de las libertades. Solo así ayudaremos a que el 6 de diciembre sea un día de triunfo para la democracia en Venezuela y no una tragedia.
hoyporhoy
11 nov 2015 - 05:28 AM