Alfredo Jiménez Vélez, Wilfi para los iniciados, es uno de los grandes maestros de la caricatura satírica panameña. Periodista combativo y quien con su ágil lápiz fue capaz de construir un símbolo de la política panameña con sus legendarias Garzas, se constituyó en el entretenimiento de miles de lectores y en el dolor de cabeza de los dictadores. Wilfi ayudó a crear en las páginas de La Prensa un género de comentario social fino y cáustico, que capturó el espíritu de los momentos que vivía el país. Por si fuera poco, su huella permanece en los distinguidos discípulos que, como Rac y Vic, siguen ilustrando este diario. Sus diversos proyectos periodísticos, como el semanario Quiubo y las múltiples revistas que desde su adolescencia hasta la actualidad ha ilustrado, son tan libertarias y divertidas como el espíritu de su progenitor. Con sus trazos, Wilfi elevó lo panameño a la eternidad. Ayer, la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Panamá le rindió un merecido homenaje a este apóstol del dibujo político. Hoy La Prensa se suma a este reconocimiento y a los laureles recibidos. Bravo, maestro.
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14 nov 2015 - 07:51 AM