La sustitución del PAN por la sugestiva DAS revela el conocimiento que sobre los temas de gestión pública tienen nuestros políticos. Frente a cualquier urgencia que lo requiera, la compra o contratación pública correspondiente seguramente se puede hacer sin necesidad de acudir a una institucionalidad paralela a la que existe. Por otro lado, prometer que la DAS seguirá al pie de la letra las normas de contratación pública es establecer un nivel muy bajo de expectativas éticas, debido a que esta ley actual es la colcha de retazos que dejó el presidente Martinelli. Tras casi un año y medio de nuevo gobierno, no se ha reformado esta legislación con la que ciudades hospitalarias, cintas costeras, el proyecto de riego de Tonosí y numerosas “llaves en mano” fueron adjudicados con los sobrecostos y otros pecadillos que tiene a mucha gente bajando y subiendo escaleras del Ministerio Público. La sola idea de que el primer mandatario del país disponga de un fondo discrecional ya es suficiente para que entidades como la DAS prosperen y nos recuerden que en política el clientelismo y el amiguismo están por encima de la transparencia, la integridad y la responsabilidad con los bienes y fondos que son de todos los panameños.
hoyporhoy
29 nov 2015 - 05:05 AM