La noticia de que un exdirigente del fútbol panameño está presuntamente implicado en el escándalo de la FIFA nos entristece profundamente. Ahora es la oportunidad para renovar el compromiso nacional a favor de la transparencia y la integridad en todos los ámbitos. Empezando por sanear a las dirigencias eternas, que en las distintas federaciones deportivas han castrado el porvenir de los atletas, a cambio de sus propios beneficios. De lo que se trata aquí no es solo de un negocio privado, porque también hay fondos públicos involucrados en apoyar esta disciplina, y lo que es peor, se ha intoxicado la fe de los panameños en el deporte. El ejemplo de juego limpio y honor se ha convertido en un espejo indeseable de la cultura del ‘juega vivo’. La prioridad del combate contra la corrupción no se puede terminar el 31 de diciembre de 2015. Caiga quien caiga, esta lucha debe ser permanente.
hoyporhoy
04 dic 2015 - 06:07 AM