La Autoridad Nacional de Transparencia y Acceso a la Información (Antai) debería ser la incubadora de una nueva cultura de la integridad, gobierno abierto y la rendición de cuentas en la administración pública panameña. La fuerza de la Antai radica en su liderazgo moral y en su ejemplo cotidiano como espejo y laboratorio de las mejores prácticas. Por todo ello, llama la atención que esta institución no sea totalmente transparente en su informe de trabajo. Bajo el manto de la protección de la presunción de inocencia, la Antai divulga selectivamente los datos específicos de sus pesquisas, los cuales no tienen carácter criminal o policivo, sino la fuerza de la convicción ética que la anima. Después de tanta opacidad, silencio y complicidad en años recientes, es un cambio poderoso y necesario que la gestión pública responda a los ciudadanos, justificando cada centavo de los impuestos pagados, y validando el ejercicio cívico de nuestro derecho a la información y, sobre todo, nuestra esperanza de un gobierno que le rinda cuentas a sus ciudadanos. Para eso debe existir la Antai, no para ser más de lo mismo.
hoyporhoy
15 dic 2015 - 07:18 AM