La ciudad de Panamá solía ser considerada de las urbes más bellas de América Latina. En su momento, Belisario Porras supo construir las bases para una metrópoli moderna y democrática. Posteriormente, Arnulfo Arias intentó infructuosamente organizar la gran ciudad y su futuro según los criterios más avanzados del urbanismo europeo. A mediados del siglo pasado, el modesto Instituto de Vivienda y Urbanismo emprendió la tarea de acomodar e integrar las distintas comunidades de la capital en un esquema funcional. Ahora, con el auspicio del Banco Interamericano de Desarrollo, el Municipio de Panamá intenta, con el Plan de Acción “Panamá Metropolitana: Sostenible, Humana y Global”, convertir la ciudad, en los próximos 20 años, en un lugar que ofrezca calidad de vida digna para sus habitantes. Quizás, el primer escollo a superar sea el despacho del ingeniero municipal, que ha desoído el clamor ciudadano en las áreas revertidas, Juan Díaz, Condado del Rey, San Francisco, Punta Paitilla y el Casco Antiguo. Sin una cultura de la legalidad, los grandes sueños de ayer se transformaron en las pesadillas urbanísticas de hoy.
hoyporhoy
25 dic 2015 - 05:40 AM