Después de 17 años, Venezuela reaprende a convivir con un gobierno dividido. La Mesa de Unidad Democrática (MUD) tomó posesión del poder legislativo con una ambiciosa agenda de amnistía política, desmantelamiento de las políticas económicas del chavismo y la devolución de las libertades públicas a los ciudadanos venezolanos. No será una tarea fácil. Por un lado, el poder judicial, saturado de magistrados recién nombrados por el gobierno de Nicolás Maduro, será un obstáculo para cualquier reforma de importancia. Por otro, el propio Maduro seguirá gobernando con amplios poderes y, seguramente, provocando confrontaciones con los legisladores opositores. Vale la pena recordar que la MUD ganó su supermayoría con el respaldo de más de 2 millones de votantes del chavismo, que junto a otros millones de conciudadanos buscaban el cambio y el final de la confrontación. A los líderes de la MUD les compete llevar adelante este delicado juego de ajedrez con paciencia, pluralismo y mucha tolerancia. La libertad total del pueblo venezolano está cerca, pero hay que saberla incubar.
hoyporhoy
06 ene 2016 - 06:54 AM