La construcción de la nueva Facultad de Medicina de la Universidad de Panamá (UP), integrada a la Ciudad de la Salud, es una de las decisiones más importantes sobre el presente y futuro de la gestión sanitaria del país y ofrece grandes oportunidades para corregir los procesos académicos cónsonos con el siglo XXI. Las actuales instalaciones donde se imparten enseñanzas a los galenos reflejan desidia y abandono, demostrando claramente la capacidad de gestión de la estructura administrativa de la UP. La nueva sede en la que se forjarán los futuros profesionales en las múltiples disciplinas médicas y tecnológicas requiere de un replanteamiento no solo apto para un mayor número de estudiantes, sino con un modelo de gestión que impida que se repita lo que ha ocurrido en los últimos 20 años. Este es el momento de considerar la transición de la estrategia sanitaria, burocrática e impersonal que impera en Panamá, a un nuevo paradigma orientado hacia la prevención y el bienestar de toda la población. No se puede improvisar en materia de salud, ya que las estadísticas actuales son el resultado de decisiones pasadas. Hagamos que las cifras futuras reflejen el país con la mejor salud que se pueda tener.
hoyporhoy
10 ene 2016 - 05:02 AM