Los pueblos fijan sus prioridades de acuerdo con sus valores sociales, conocimientos y los principios de liderazgo de quienes están llamados a dirigirlos. La actual crisis del agua en Panamá es el resultado de una combinación de factores ambientales, estilos de vida y un pésimo sistema de gestión de bosques y cuencas que ha favorecido la pérdida de este valioso recurso. La producción agropecuaria nacional carece de agua para garantizar la alimentación de la población; a la vez, que se manifiestan todos los síntomas posibles de una urgencia nacional en materia sanitaria derivada de las sequías y la carestía hídrica que vive el país, concentrada precisamente en las regiones en donde se dan las más populares fiestas del Carnaval. Frente a este panorama las autoridades centrales y municipales tienen la obligación de asumir el liderazgo y prohibir las mojaderas ante esta grave situación, que sin duda trasciende a las frivolidades de las fiestas. Es necesario que el país desarrolle otra cultura del agua y no se engañe a la población con medidas improvisadas que solo garantizan la fiesta de hoy y el lamento para mañana.
hoyporhoy
12 ene 2016 - 06:12 AM