Cuando Lilian Tintori y Antonieta de López –esposa y madre del encarcelado líder opositor venezolano Leopoldo López, respectivamente– fueron humilladas y ultrajadas por cancerberos de la prisión de Ramo Verde, se confirmó la maldad y los verdaderos valores del régimen de Nicolás Maduro y Diosdado Cabello. No les importó que los dos pequeños hijos de López fueran testigos de la atrocidad. En las entrañas de todas las tiranías proliferan los pervertidos y sociópatas que disfrutan de torturar y someter a vejámenes a cualquier ser humano que esté bajo su control. Los ciudadanos libres de nuestra América debemos repudiar estas acciones medievales, que lamentablemente ocurren en nuestros países en alguna forma y escala, dejando en evidencia la deuda que tenemos en materia de derechos humanos. Este es el legado de la tradición policiaca con la que se gestionan todas aquellas instalaciones donde se depositan personas para ser transformadas en seres sin alma. Con su gallardía y decencia, Tintori nos ha devuelto a los latinoamericanos la dignidad. Ahora nos corresponde exigir que estos ultrajes se acaben, y jamás callar ante estos abusos.
hoyporhoy
22 ene 2016 - 05:09 AM