La fe mueve montañas, y también, al erario público. Este gobierno ha destinado al menos $16.7 millones a causas religiosas, en su mayoría de la Iglesia católica. Una gran cantidad de estos aportes estatales fue dirigida a tareas de construcción y restauración de infraestructuras religiosas, dejando sin atender edificaciones de incalculable valor del propio Estado. Se evidencia la erosión de la saludable separación entre religión y Estado. El sentido común se manifiesta incómodo frente a lo que a todas luces se puede percibir por un lado como favoritismo gubernamental, y por otro, silencio eclesiástico frente a actuaciones cuestionables por parte de ciertos funcionarios. La religión desempeña una tarea importante en la vida social de los seres humanos, es uno de los poderes capaces de movilizar a la población para alcanzar fines nobles. Sin embargo, cuando la política y las creencias espirituales se mezclan, ciudadanos y feligreses pagan doblemente impuestos y diezmos para un mismo fin. En Panamá, el sistema de pesos y contrapesos está bastante debilitado como para agregar a esta realidad una nada saludable pérdida del balance necesario entre instituciones religiosas y Gobierno.
hoyporhoy
14 feb 2016 - 05:05 AM