Comienza el año escolar con renovadas esperanzas de que los jóvenes reciban una educación de calidad. Desafortunadamente, ya sea por nuestra burocracia, falta de planificación o por cualquier otro motivo, al menos 44 escuelas estarán cerradas hoy mientras el resto dará la batalla por la superación. El Estado y los padres de familia hacen un gran esfuerzo para que este año sea mejor que el resto: innovación, recursos, capacitación de educadores e infraestructuras. En fin, ganarle la carrera a la ignorancia, ese gran problema que es de los mayores que afrontan nuestros estudiantes, incluso, si van a clases. La prueba de ello es que Panamá sigue rezagado en los test de conocimientos. Hace décadas que esperamos que la educación se ajuste a las nuevas tendencias; que el año escolar comience sin los tropiezos de siempre: escuelas en mal estado, sin mobiliario, sin docentes. Ni siquiera sabemos a ciencia cierta cuántos fracasados hay en el sistema y, encima, se premia el fracaso con becas. La educación panameña marcha a pasos tan lentos que nos quedamos en el siglo pasado. Y es una lástima para un país con tan alto potencial, pero que no puede crecer más por el pesado lastre del desconocimiento.
hoyporhoy
29 feb 2016 - 07:28 AM