Suiza solía ser el país con el secreto bancario más estricto y el refugio más seguro de los fondos de los corruptos. El combate al lavado de dinero -incluyendo aquel que se pretende esconder a través de figuras financieras internacionales- ha hecho que muchos países, incluyendo Panamá, hayan reformado sus legislaciones a fin de que la corrupción encuentre cada vez menos espacio en sus sistemas bancarios. Suiza ha dado una gran lección al mundo, al devolver voluntariamente a Brasil unos 190 millones de dólares producto de los sobornos y comisiones del escándalo de Petrobras. Las autoridades investigativas helvéticas tienen congelados algo más de 800 millones de dólares en cuentas pertenecientes a políticos, empresarios y testaferros identificados por la Operación Lava Jato. Para Panamá la lección es clara, la lucha contra la corrupción y la cooperación con el resto del mundo fortalecerá a nuestro sistema financiero. Queda en evidencia, una vez más, que la honestidad sí es la mejor política.
hoyporhoy
19 mar 2016 - 06:57 AM