La posibilidad de que la empresa Odebrecht llegue a un acuerdo de “delación premiada” para cooperar en las investigaciones de la operación Lava Jato pone en perspectiva la profundidad a la que han llegado los fiscales y la Policía federal en el descubrimiento de las prácticas sistemáticas de corrupción que ejecutó esta empresa en Brasil, algo que puede extenderse a los países donde el conglomerado brasileño participa en la construcción de obras públicas. No es casualidad que ahora quieran cooperar, ya que el descubrimiento de un departamento especial para pagar las coimas supone el desmoronamiento del castillo de naipes que albergaba la gastada versión de negar su participación en esquemas de corrupción. Por ello es oportuna la petición que ha hecho a la Contraloría General el procurador de la Administración de auditar las obras en las que esta participó en Panamá, pues resulta infantil pensar siquiera que en el gobierno más corrupto que hemos tenido en las últimas décadas, Odebrecht se haya comportado de forma distinta a como sistemáticamente lo hizo en Brasil y otras partes del mundo. Sin duda, un acuerdo de “delación premiada” pone a temblar a los que participaron y participan en la fiesta de la corrupción.
hoyporhoy
23 mar 2016 - 07:13 AM