En 2016, unos 4 mil incendios de masas vegetales han afectado al país. Desde la reserva forestal de La Yeguada, hasta la laguna de Matusagaratí, incluyendo las faldas del volcán Barú y las costas de Veracruz. Los bomberos no tienen la capacidad de combatir un promedio de 50 eventos diarios, y al Ministerio de Ambiente se le hace cada vez más difícil proteger nuestro aire, conservar los suelos, y resguardar las capas freáticas de aguas subterráneas que se pierden por la devastación forestal. La especulación de tierras, la expansión ganadera, la voracidad de la actividad maderera ilegal, y hasta el simple sadismo, se han combinado para producir un infame verano que nos castiga con enfermedades, aire contaminado, un número desconocido de especies muertas, y ecosistemas cada vez más empobrecidos por una irresponsable acción humana. Este estado de situación demuestra la vocación ecocida y autodestructiva que esta sociedad conlleva. Es indispensable que las autoridades creadas para salvaguardar el medio ambiente puedan cumplir con su función y cuenten para lograrlo con los recursos necesarios. Ello no bastará, si no tomamos conciencia de nuestro papel ciudadano como protectores de un ambiente sano y sostenible. Después lamentarnos, habrá perdido sentido.
hoyporhoy
31 mar 2016 - 01:10 A M
Seguir a La Prensa enSíguenos enSuscríbete aquí al newsletter para recibir diariamente nuestros titulares.
También puedes seguirnos en YouTube, Instagram, TikTok, X, Facebook y en nuestro canal de WhatsApp.
Si aún no eres socio de Club La Prensa, únete aquí a la comunidad de los mejor informados.
TEMAS:Hoy por Hoy

