Nunca sabremos con exactitud cuántos conciudadanos fueron víctimas del dietilenglicol suministrado por la Caja de Seguro Social. A la catástrofe causada por la burocracia y la codicia de los proveedores se sumó la desidia y la indiferencia con la que los afectados y sus familiares fueron sistemáticamente arrinconados por sucesivos gobiernos, y por un aparato de justicia lento e ineficiente. Es tiempo de resarcirlos, reconocer como sociedad su condición y acompañarlos en su dolor, siempre presente por el olvido tan común en nuestra cultura tropical. Ahora, mientras esperamos la acción de los tribunales, un documental del director panameño Miguel I. González, titulado A la deriva, rescata las memorias de víctimas del veneno infame. Es justo que conozcamos estas historias, y que honremos el recuerdo de todos los que sufren y los que ya no están debido a este horrible crimen.
hoyporhoy
08 abr 2016 - 06:38 AM