Los niveles de ruido en Panamá empobrecen la calidad de vida de todos y son un flagelo que atenta contra nuestro bienestar. Sabemos de dónde vienen: el tráfico urbano, las actividades industriales y hasta los ocasionados por un vecino desconsiderado, sin olvidar las horribles regatas nocturnas. Esto nos hace hostiles y agresivos. Nos hemos acostumbrado a perder la audición, a envejecer aceleradamente, a sufrir de insomnio, como resultado de esta forma de contaminación ambiental. El país necesita urgentemente evaluar, reducir o eliminar las fuentes de ruido más perturbadoras. Podemos dar el primer paso hoy, con un minuto de paz y tranquilidad, para tomar conciencia del enorme daño que nos hacemos los unos a los otros. Nos toca hacer silencio a las 2:15 p.m. para aprender que podemos coexistir con menos escándalo, respetando el volumen de las ondas sonoras que todos debemos compartir como sociedad. Recuperemos la salud y el buen humor, un minuto a la vez, y entendamos que es muy cierto aquel refrán que dice: “El silencio es oro”.
hoyporhoy
27 abr 2016 - 05:06 AM