El rector de la Universidad de Panamá (UP) actúa como si esta institución estatal fuera parte de su patrimonio personal, que no tiene que dar explicaciones por lo que hace o deja de hacer en este centro de estudios. Este funcionario dice tener todos los documentos que prueban su buen desempeño al frente de la casa de Méndez Pereira. Acude a algunos medios dando explicaciones no solicitadas, pero ignora a los que se las solicitan expresamente, como a este diario o a la Contraloría General de la República. Se niega con singular obcecación a actuar como una persona que es transitoria en el puesto que ocupa y que está al servicio del Estado, y no el Estado a su servicio. Asegura que quieren tomarse la UP para que la gente pobre no se pueda educar, cuando él ha sido responsable de la venta o el alquiler del patrimonio universitario sin beneficios para esos estudiantes que dice defender. Su actuación está muy lejos de su discurso. Su deber es entregar la información a quien se la solicita, sin importar que el peticionario sea un estudiante, un medio o los auditores de la Contraloría. Ya debe cesar esa práctica de ser él quien elige a quién se la entrega.
hoyporhoy
22 may 2016 - 05:08 AM