El costo estimado de los congestionamientos de tráfico, los accidentes de tránsito, la ineficiencia de los sistemas de transporte colectivo y selectivo del área metropolitana suman mil 700 millones de dólares al año. Esto equivale al presupuesto educativo de la nación. Lo que es peor: el costo de oportunidades perdidas y el deterioro de la calidad de vida familiar es incalculable. Este caos es el resultado del abandono de la planificación estatal, de la voracidad de las cooperativas y sindicatos transportistas, la codicia de empresarios inescrupulosos y de una sociedad inmediatista que rechaza pensar y actuar a largo plazo. A pesar de que el gobierno anterior invirtió miles de millones de dólares en la red vial nunca llegó la solución esperada. Para nadie es un secreto que los panameños pasamos demasiado tiempo esperando un autobús, o a bordo de un automóvil particular. Como resultado de esto tenemos que la contaminación, el ruido, el estrés y la agresividad nos están matando. Tal vez, mientras se concretan las propuestas técnicas, un poco de paciencia, algo de planificación y bastante cortesía en el manejo nos llevarán más lejos.
hoyporhoy
08 jun 2016 - 05:02 AM