Ante la proximidad del 1 de julio, los partidos políticos muestran sus mejores artes y sus peores prácticas para negociar la junta directiva de la Asamblea Nacional. El deplorable espectáculo de 2015, mantuvo al país en vilo y no debe repetirse. Las distintas fuerzas que luchan por controlar el Legislativo, ahora también incluyen a dos expresidentes de la República. El coqueteo entre Ricardo Martinelli y Ernesto Pérez Balladares deja una sensación plagada de cinismo y antipatía. Es evidente que los exgobernantes solo buscan hacerse del control de este órgano del Estado para beneficio propio y de sus allegados. Cual lobos disfrazados de ovejas ondean la bandera del diálogo para solucionar los conflictos; sin embargo, la soberbia, la falta de escrúpulos y la corrupción les rodeó mientras ocuparon el Palacio de las Garzas. Inadmisible es que el matraqueo político por el control de la Asamblea recaiga en un expresidente que no se atreve a regresar al país para enfrentar la justicia y otro sobre el cual pesan graves señalamientos a nivel internacional, y que, además, ayer, de forma irresponsable, hizo hasta un llamado a la violencia. Basta ya de mentiras y demagogias. Sus acuerdos de recámara y la impunidad con la que se conducen, producen repugnancia en la ciudadanía. Es tiempo de devolver el honor y la decencia a la democracia. Panamá merece mucho más que lo que ustedes le han dado.
hoyporhoy
11 jun 2016 - 06:22 AM