En las últimas semanas, poco a poco, como un goteo sigiloso, el Segundo Tribunal de Justicia del Primer Distrito Judicial está revocando las decisiones de los juzgados de circuito que conocen los casos de corrupción de alto perfil, y se está liberando, uno a uno, a empresarios y exfuncionarios presuntamente responsables de peculado y lavado de dinero. Los razonamientos presentados están llenos de subterfugios y falsos silogismos, que siempre conducen a la libertad o a la fianza pretendida. Las conclusiones son graves: o los juzgados de circuito están cometiendo arbitrariedades y manifiestan ineptitud; o sus superiores en el poder judicial se resisten a que en Panamá haya justicia. ¿Cuál es la intención de los magistrados del Tribunal Superior? Su comportamiento y sus fallos solo revelan una profunda complicidad con un sistema retorcido y opaco que tiene como rehén a los intereses del pueblo panameño. Si estos juzgadores pretenden cansar y desanimar al Ministerio Público para que abandone sus pesquisas contra los corruptos, nos corresponde a los ciudadanos decirles, alto y claro, Panamá quiere justicia. No a la impunidad.
hoyporhoy
16 jun 2016 - 05:22 AM