La jornada de ayer, 23 de junio de 2016, no solo fue histórica para Colombia, sino para todo el mundo. El dolor y las terribles consecuencias de décadas de guerra en nuestra hermana nación se dispersaron por todo el planeta. Después de más de 200 mil muertos, casi 7 millones de desplazados, decenas de miles de desaparecidos y 52 años de guerra, Colombia ha iniciado una paz permanente con el apoyo internacional. Todos compartimos la esperanza y sobre todo la alegría de que el de ayer haya sido “el último día de la guerra”; que efectivamente “la paz se hizo posible”. Esa paz no podrá ser auténtica sin justicia y sin perdón. Se requiere la valentía y el coraje del pueblo colombiano para la reconciliación y reconstrucción de su país. Es ahora cuando el silencio de los cañones permitirá escuchar plenamente el llanto de las viudas y huérfanos, y el lamento de la memoria de las familias desgarradas, aldeas divididas y una sociedad envenenada hacia sí misma. Los crímenes cometidos jamás deben olvidarse. Exaltemos este momento de ilusión y optimismo para América Latina, y que sirva de ejemplo para la comunidad internacional. ¡Bienvenida sea la paz para Colombia!
hoyporhoy
24 jun 2016 - 05:37 AM