En su discurso de inicio de su tercer año de gobierno, el presidente de la República hizo importantes llamados a los otros poderes del Estado. En su exhorto a los miembros de la clase política a evitar las malas compañías, recordó implícitamente la penetración de las mafias y otros grupos delictivos en la política panameña. Para el poder judicial, dedicó comentarios referentes a la mala imagen y reputación creada por los jueces, cuyas decisiones han liberado a peligrosos delincuentes. Aunque existe la separación de poderes, el presidente tiene la obligación de llevar adelante la gestión del Estado, y la corrupción en todas sus manifestaciones es una amenaza grave a dicha gestión. Es una lástima que el jefe de gobierno no haya tomado en consideración estos grandes males al momento de designar a los magistrados de la Corte Suprema de Justicia, precisamente por ese desafío que enfrenta ese órgano del Estado. Igualmente, es lamentable la presentación de proyectos de ley, como el de contrataciones públicas, que premia la impunidad. El mensaje fue positivo, directo y valiente, ahora queda cumplirlo. ¡Panamá así lo exige!
hoyporhoy
02 jul 2016 - 05:27 AM