Una parte de la opinión pública se expresa con un sentido de molestia hacia la propuesta de guías de educación sexual, todavía en la etapa de borrador, y del proyecto de ley 61, que organiza la política de los servicios de salud sexual y reproductiva, y que por una coincidencia están al mismo tiempo en la palestra. Panamá lleva buena parte del siglo actual discutiendo y debatiendo iniciativas de educación sexual, que fracasan por la resistencia y oposición de sectores muy vocales, usualmente vinculados a los cultos religiosos dominantes en nuestro país. Como si fuera un madrugonazo más, o un camarón legislativo, el proyecto de ley 61 parece haber sorprendido a ciertos grupos, que a pesar del año entero que estuvo en primer debate, insisten en que no fue consultado, y ven en el texto del mismo fantasmas inexistentes. Mientras que algunos padres de familia han sido diligentes y muy responsables con la educación sexual de sus hijos, la gran mayoría de los niños y adolescentes panameños aprenden en la calle. El mundo del nunca jamás se acabó, tenemos una nueva realidad que necesita ser enfrentada. Despierta Panamá.
hoyporhoy
09 jul 2016 - 05:09 AM