El intento de golpe de Estado en Turquía revela el alto grado de inestabilidad que existe en Europa, y confirma la imperiosa necesidad de instituciones internacionales sólidas. Los actos terroristas que han azotado a Francia y a Bélgica, el vacío de gobierno estable en España, y el brexit son manifestaciones de un profundo malestar en la cultura contemporánea. Ya no vivimos en una época de cambios, sino en un cambio de época. La historia de la democracia funcional ocupa apenas algo más de un siglo, mientras que toda la historia de la civilización alcanza la decena de milenios. No son los grandes ejércitos, ni los misiles nucleares, o los aviones no tripulados, los que restaurarán el orden público internacional al sistema mundo, en que compartimos espacio más de siete mil millones de personas. La paz y la esperanza de nuestros días no es responsabilidad de los espías o de los cuerpos de seguridad, son el resultado del acuerdo común, equitativo y voluntario, de que todos podemos disfrutar, responsablemente, de los beneficios del progreso. La prosperidad debe ser igual para todos, o nunca se dará la concordia entre los pueblos.
hoyporhoy
16 jul 2016 - 05:00 AM