Una de las peores flaquezas de este Panamá rico es la desigualdad. Y hoy es un buen día para pensar en ello, porque si hay víctimas de esa desigualdad, esos son los niños, que deben padecer las consecuencias de una educación excluyente y desprovista en muchos casos de humanidad, pues crecen creyendo que asistir a clases es suficiente, cuando la educación que reciben es deficiente en no pocos aspectos. Así, esos conocimientos que le ayudarían a salir de esa desigualdad aplastante resultan insuficientes y el círculo de la pobreza gana nuevas víctimas, que a su vez se alimentará de las generaciones futuras. Es una verdadera lástima que el regalo que recibirán los niños –muchos de ellos víctimas de esa odiosa desigualdad– sea una huelga de docentes, como si los problemas de la educación terminaran con esta medida de presión. Pero la realidad es otra, pues nada o muy poco solucionará la huelga y mucho sufrirán los estudiantes con menos días de clases. Si queremos que todos los días sean para celebrar la niñez, es hora de que asumamos responsabilidades: gobierno, docentes, autoridades y sociedad. Los niños merecen algo más que paros y huelgas.
hoyporhoy
17 jul 2016 - 05:10 AM