Aproximadamente, el 84% de las muertes juveniles, de entre 15 y 29 años de edad, son causadas por la violencia y el síndrome de inmunodeficiencia adquirida (sida). Este terrible dato estadístico es parte del informe “Juventud en Cifras” preparado por el Ministerio de Desarrollo Social y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo. El legado de una ausencia histórica de políticas públicas orientadas hacia los jóvenes, como un recurso potencialmente extraordinario para nuestro país, nos pasa la factura con el aumento de la mortalidad por estas causas. No es tiempo para la recriminación, ni para el debate estéril, es el momento para acciones responsables de corto, mediano y largo plazo para enfrentar el desafío que afrontan los jóvenes. Nuestra negligencia y prejuicios están matando a la juventud. La herramienta más importante con la cual el Estado puede cambiar este horizonte pesimista es con la educación, sin apellidos ni ambages. Educación, educación y más educación. Ese es el camino por el cual se derrotará a las bandas criminales, al desempleo, al azote de las armas, y al flagelo de la ignorancia.
hoyporhoy
29 jul 2016 - 05:33 AM