El exdictador Manuel Antonio Noriega, como ser humano, tiene derecho a recibir los tratamientos de salud y las terapias necesarias para garantizarle su vida. A pesar de no haber mostrado arrepentimiento sincero, ni haber colaborado con la justicia, el reo más famoso de Panamá y exagente de la CIA ha recibido atenciones que contrastan con las de cientos de privados de libertad, que con enfermedades terminales, o condiciones físicas y mentales verdaderamente abrumadoras, no han recibido nada que se le parezca a la atención médica que cotidianamente favorece al señor Noriega en su cómoda celda del centro penitenciario El Renacer. Seguimos teniendo un sistema de justicia penal en el que las mayorías carecen de todo derecho, y los privilegiados, incluso los extiranos manchados de sangre por tanta crueldad, siguen disfrutando de prerrogativas exclusivas. Los panameños esperamos que los tratamientos de Noriega no sean una triquiñuela para burlar la justicia y recordarle a toda la sociedad que, 27 años después, sigue beneficiándose del poder residual de su dictadura.
hoyporhoy
28 ene 2017 - 05:00 AM