Anunciado como "el manual de autoayuda para los que no queiren ayudarse. Es más, para los que no quieren ni levantarse del sofá", Yo me he llevado tu queso ha logrado llamar la atención de celebridades como Sting y Oprah Winfrey.
Aunque el libro nada tiene que ver con aquella publicación de Spencer Johnson ¿Quién se ha llevado mi queso? (usted como yo sabe que sí tiene que ver), el texto ataca sin "pelos en la lengua" a la industria de manuales de autoayuda.
Para ello, su autor Darrel Bristow-Bovey, periodista freelance y escritor de temas de viajes, se tomó la molestia de leer una serie de libros de autoayuda de escritores conocidos (Deepak Chopra, Robert Fulghum y el citado Spencer Johnson, entre otros). Al cabo de unos años acabó por concluir que los manuales de autoayuda no funcionan "porque esperan que el lector haga demasiado esfuerzo".
Sí, sí. Ya sabemos que esta no es la novela clásica, ni el ensayo fundamentalista que los puristas literarios esperan encontrar reseñados en esta columna (a ellos, mil disculpas). No obstante, nos cae como un chapuzón refrescante en estos tiempos en que el Prozac y la cirugía cosmética parecen ser nuestras únicas fuentes de felicidad.
No me malinterprete. No es que el libro de Bristow-Bovey promueva la vagancia (y sin mover un solo dedo, ¡imagínese qué deleite!) y la falta de ambiciones. En su lugar, aconseja no perder la esencia propia y no preocuparse con la boga: "No pierdas tiempo pensando si el vaso está medio lleno o medio vacío. Si el vaso va más o menos por la mitad, pide otra ronda".