Decía yo que qué cosa tan rara la de estos locos, que después de tanta juerga les da por jugar al entierro. Porque confieso que yo me comía el cuento -en aquel entonces- de que enterraban a la sardina, tal cual... con todo y lata.
Ahora veo que tan perdido no estaba, si nos ponemos a ver el origen del asunto.
Pero viéndolo desde otro ángulo, resulta más curioso el significado popular que el panameño le imprime a esta manifestación, lejos de entender el porqué de ella.
Por ejemplo:
