Evitar a toda costa que se fracturara la cadena de suministro, asegurar a los trabajadores y satisfacer las necesidades de los consumidores en confinamiento fue una tarea difícil durante más de dos meses de cuarentena para muchas empresas.
PepsiCo, multinacional que opera en Panamá y que tiene en su portafolio productos alimenticios como avena, bebidas, snack y otros, experimentó el desafío de seguir atendiendo el mercado a toda prueba.
“Las mayores restricciones que se han tenido por la pandemia están relacionadas con la movilidad, por lo que fue necesario adaptar la cadena de suministro y de abastecimiento para llevar los productos a cada uno de los consumidores en los canales disponibles. Actuar con agilidad para dar una respuesta rápida”, describe Juan José Wipe Tala, gerente general de PepsiCo para Panamá y Centroamérica.
La empresa en datos
Panamá es el mercado número 11 en relevancia para PepsiCo en Latinoamérica. Genera 327 empleos directos y 4,790 empleos indirectos.
Al inicio del confinamiento, el primer efecto lo sintieron cuando más de 30% de las tiendas de barrio a las que suministran, cerraron por las imposibilidades de operar. Este fue uno de los sectores más golpeados; las ventas cayeron en las primeras semanas de la cuarentena entre 20% y 30%. Mientras que en los canales modernos, como los supermercados, el consumo no se vio tan impactado.
Wipe describe que al inicio de la emergencia evaluaron el inventario para determinar los productos que distribuirían y hacia dónde se inclinaría la demanda. “En Panamá, los productos que se distribuyen dependen del sistema integrado de PepsiCo en Centroamérica y el Caribe, con plantas en Guatemala, Puerto Rico y República Dominicana, por lo que si se satura algún mercado se puede tomar de otros y garantizar el abastecimiento”.
Cuando ocurrió la emergencia por la Covid-19 muchos productos ya venían en camino, en contenedores. Fue necesario acelerar la venta de los que presentaban una mayor demanda para no abultar el inventario.
Por otro lado, y debido a los inconvenientes de tránsito en la frontera entre Costa Rica y Panamá, algunos despachos demoraron una semana y se redireccionó parte de la carga por mar.
Todo el portafolio de snack, además de bebidas y avena de la marca Quaker que se consumían fuera de casa, comenzó a demandarse dentro de los hogares.

De alguna manera, esto reemplazó el consumo que se daba en los restaurantes, hoteles y otros establecimientos.
PepsiCo activó un modelo de ventas para despachar los productos directo a los hogares, con lo que se pudo validar que para cualquier compañía es fundamental leer bien los cambios en los hábitos de consumo y adaptar el negocio. “El comercio electrónico se acelerará. Estamos adaptando los productos y las presentaciones para que sean atractivos en los formatos en línea”.
La fórmula es lograr satisfacer la demanda, no romper la cadena de suministro y adaptarse a los cambios. Wipe menciona que parte de las tendencias es reforzar los canales de venta cercanos a los hogares, facilitar el momento de la compra, promover la venta electrónica, garantizar las mejores prácticas de seguridad e higiene y entender a un consumidor que convivirá con el riesgo del virus. Es un juego de ajedrez en la arena comercial.