El manual Cómo casarse con un novio extranjero , dirigido a las mujeres chinas, y su paralela versión para hombres, han tenido un destacado éxito en las librerías 5 mil ejemplares vendidos en una semana solo en Shangai y han generado diversas opiniones.
Los libros ponen de manifiesto que muchas veces se practica el matrimonio de conveniencia, ya que en uno de los capítulos se enseña a las chinas y chinos cómo adivinar si la posible pareja foránea tiene mucho dinero o no.
No penséis que el extranjero es rico solo porque gaste mucho dinero, ya que a lo mejor el sueldo que reciben en China, que les da para llevar una vida acomodada, es en realidad muy bajo en su país de origen, se atreve a decir uno de los volúmenes.
Los libros han sido escritos por dos extranjeros, el canadiense Karl Lacroix y el británico David Marriott, que han vivido en China varios años y han observado que muchos ciudadanos del país se sienten cohibidos a la hora de intentar salir con un extranjero.
En ocasiones, la guía aporta frases para repetir letra por letra ante un foráneo y coquetear con él, del tipo déjame adivinar de qué país eres o ¿crees que las mujeres chinas son atractivas?.
Los autores señalan que el libro es necesario en una China más abierta al extranjero y con una cada vez mayor comunidad foránea, especialmente en ciudades como Pekín y Shangai, lo que choca con el hecho de que en muchas ocasiones sigue estando mal visto mantener relaciones con un extranjero.
La sociedad china, muy puritana con respecto a las relaciones amorosas, todavía considera que los hombres y especialmente las mujeres que salen con extranjeros son personas demasiado atrevidas.
El tópico queda patente en las declaraciones al diario South China Morning Post de una joven profesora llamada Zhao Chen, quien preguntada sobre si le interesaba el libro contestó: no tengo ningún interés en él, soy demasiado patriótica como para pensar en relacionarme con un extranjero.
Una compradora del libro en una librería de Shangai, de apellido Li, se muestra en contra de las palabras de Zhao y asegura que en la cosmopolita ciudad muchas nos queremos casar con un extranjero, porque ganan más dinero y son más cariñosos.
Pese a ello, en China existen todavía algunos prejuicios sobre los laowai (palabra de jerga con la que se designa en tono de burla a los extranjeros), como el pensar que muchos de ellos son pervertidos sexuales o incluso que son portadores de enfermedades venéreas.
Pese a todo, Lacroix opina que las barreras culturales se pueden superar, y señala que se les ocurrió el libro al ver que los chinos sienten una tremenda curiosidad por gente de otras culturas, debido a las décadas de aislamiento.
Aunque las nuevas generaciones están cambiando al respecto, China sigue siendo un país puritano en lo que a amor y sexo se refiere, en parte por tradiciones que beben del confucionismo y el taoísmo, pero también debido a lo estricto del sistema comunista.
En la escuela secundaria, muchas veces los profesores reprimen toda relación de chicos y chicas en las clases, aunque los jóvenes chinos soportan una presión tan grande para poder entrar en las universidades que se pasan gran parte de su infancia y adolescencia estudiando.
Por ello, muchos chinos llegan a la mayoría de edad sin haber tenido ningún contacto con personas del otro sexo.
