Mensajera de amor

La madre Teresa de Calcuta ganó el premio Nobel de la Paz en 1979 por su trabajo con los sectores más pobres de la India

Sus palabras son prueba de lo grande que fue su fe.

El nombre verdadero de la conocida madre Teresa fue Agnes Gonxha Bojaxhiu y nació el 26 de agosto de 1910 en Skopje, Albania.

Fue la menor de los hijos de Nikola y Drane Bojaxhiu y tuvo una niñez feliz hasta que su padre murió repentinamente —cuando ella tenía ocho años— y dejó a la familia con problemas económicos.

Su madre y la parroquia jesuita del Sagrado Corazón, a la que ella estaba integrada, tuvieron mucho que ver en su formación religiosa.

Cuando tenía 18 años, con el deseo de hacerse misionera, Gonxha dejó su casa para ingresar en el Instituto de la Bienaventurada Virgen María, conocido como Hermanas de Loreto, en Irlanda. Allí recibió el nombre de hermana María Teresa (en honor a Santa Teresa de Lisieux).

Ese mismo año inició su viaje hacia India, llegando a Calcuta el 6 de enero de 1929.

Después de profesar sus primeros votos en mayo de 1931, la hermana Teresa fue destinada a la comunidad de Loreto Entally en Calcuta, donde enseñó en el colegio femenino St. Mary. El 24 de mayo de 1937, la hermana Teresa hizo su profesión perpetua.

Continuó enseñando en St. Mary, convirtiéndose en directora del centro en 1944. Todos esos años se caracterizó por su caridad, altruismo y coraje.

El 10 de septiembre de 1946, durante un viaje de Calcuta a Darjeeling para realizar su retiro anual, la madre Teresa recibió su “inspiración,” su “llamada dentro de la llamada”.

Ese día, de una manera que nunca explicaría, sintió que debía ayudar a los que más la necesitaban. Durante las sucesivas semanas y meses, mediante locuciones interiores y visiones, Jesús le reveló el deseo de su corazón de encontrar “víctimas de amor”.

Entonces la madre Teresa fundó una congregación religiosa, Misioneras de la Caridad, dedicada al servicio de los más pobres entre los pobres.

El 17 de agosto de 1948 se vistió por primera vez con el sari blanco orlado de azul y entró en el mundo de los pobres. Visitó a las familias más necesitadas, lavó las heridas de algunos niños y se ocupó de un anciano enfermo que estaba tendido en la calle. Después de algunos meses, comenzaron a unirse a ella sus antiguas alumnas.

El 7 de octubre de 1950 fue establecida oficialmente en la Archidiócesis de Calcuta, la nueva congregación de las Misioneras de la Caridad.

Al inicio de los años 60, la madre Teresa comenzó a enviar a sus hermanas a otras partes de India. El Decreto de Alabanza, concedido por el papa Pablo VI a la congregación en febrero de 1965, animó a la madre Teresa a abrir una casa en Venezuela. Esta fue seguida rápidamente por las fundaciones de Roma, Tanzania y, sucesivamente, en todos los continentes.

A Panamá, las Misioneras de la Caridad llegaron en 1978, y ahora hay dos casas, una en Panamá y una en Colón.

La hermana Emiliana, encargada de la casa de Panamá, cuenta que ellas le dan albergue a personas de la tercera edad abandonadas, a 23 niños con parálisis cerebral sin familia y a siete jóvenes que crecieron allí con problemas mentales.

Para mejor responder a las necesidades físicas y espirituales de los pobres, la madre Teresa fundó los Hermanos Misioneros de la Caridad en 1963; en 1976 la rama contemplativa de las hermanas; en 1979 los Hermanos Contemplativos, y en 1984 los Padres Misioneros de la Caridad.

Sin embargo, su inspiración no se limitó solamente a aquellos que sentían la vocación a la vida religiosa. Creó los Colaboradores de Madre Teresa y los Colaboradores Enfermos y Sufrientes, personas de distintas creencias y nacionalidades con los cuales compartió su espíritu de oración y sacrificio.

En respuesta a las peticiones de muchos sacerdotes, la madre Teresa inició también en 1981 el Movimiento Sacerdotal Corpus Christi como “un pequeño camino de santidad” para aquellos sacerdotes que deseasen compartir su carisma y espíritu.

Durante estos años de rápido desarrollo, el mundo comenzó a fijarse en la madre Teresa y en la obra que ella había iniciado. Numerosos premios, comenzando por el premio indio Padmashri en 1962 y de modo mucho más notorio el premio Nobel de la Paz en 1979, hicieron honra a su obra.

Sin embargo, su vida no transcurrió sin críticas. Estas surgieron particularmente de parte de los sectores más progresistas de la Iglesia, que la acusan de dedicarse simplemente a hacer caridad, sin luchar por la implantación de la justicia, y también desde ciertos ámbitos de la sociedad inglesa, donde se la acusa de fundamentalista en el ámbito moral y de haber aceptado sin remilgos las ayudas que le ofrecieron personajes de reputación un tanto dudosa, como fue el caso del dictador Jean-Claude Duvalier, o de individuos corruptos como Robert Maxwell.

Ella, como siempre, lo aceptaba todo y de todo, sin pararse a valorar la índole de su procedencia, con tal de poder aliviar las miserias de los desheredados.

"Para la mayoría de nosotros es un poquito difícil ver al Señor en un drogadicto o en un enfermo mental... para eso se necesita mucha fe y ella la tenía", asegura la hermana Emiliana. "Nosotras procuramos seguirla a ella lo mejor que podamos", añade.

La madre Teresa murió el 5 de septiembre de 1997 de un infarto, pero el mito de la monja más célebre del mundo continúa y perdura vivo aún después de su muerte.


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